ENTREVISTA

CARPINTEROS PATRIMONIALES DE CHILOÉ: LA INCESANTE BÚSQUEDA DE MANTENER EL OFICIO VIVO

José Luis Catalán, presidente de la Asociación Nacional de Carpinteros Patrimoniales, nos lleva al sacrificado mundo de la restauración de las iglesias de Chiloé.

por Camila Gómez Bolbarán
fotos por Hugo Angel

Desde el siglo XVIII, Chiloé alberga edificaciones históricas, que luchan por mantenerse en pie después de más de 300 años. Se trata de las iglesias, construcciones en madera, que son unas de las más antiguas que quedan en el planeta.

Su importancia las ha llevado a que fueran declaradas como en Monumentos Nacionales, y que posteriormente fueran postuladas a ser Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. 14 de ellas fueron declaradas el año 2000 y dos más al año siguiente.

Desde allí que nace una necesidad imperiosa de mantener y preservar estas construcciones, y también de tener a un equipo especializado de personas que sepan hacerlo de la mejor manera posible.

En este contexto, es que nace la Asociación Nacional de Carpinteros Patrimoniales de Chiloé, la cual tiene en sus manos un oficio que se ha traspasado de generación en generación por décadas. Oficio que muchos ejercen desde niños, acompañando a su padres y abuelos, cuando éste era el sostén de la familia.

José Luis Catalán es el presidente de la Asociación, y nos contó sobre la lucha para preservar este oficio, cómo las antiguas y nuevas generaciones convergen para un bien común, la experiencia que han tenido con las comunidades y las dificultades que suelen enfrentar.

Él mismo proviene de una familia de carpinteros, y acorde a su visión, esta agrupación se formó debido a la urgencia que tenía conservar, reparar y mantener las iglesias de la isla. Además de volver a agrupar a los carpinteros, ya que el conocimiento se empezaba a dispersar.

«Para nosotros desde el principio, el tener la fundación fue un gran sacrificio, por lo mismo, porque volver al conocimiento más ancestral de los viejos, que te puedan enseñar, que tengan esa capacidad también de entregarte el aprendizaje costó mucho. Entonces, nosotros después de que la fundación se cerró, para nosotros era muy lamentable y penoso», expresó.

Además, contó cómo fue este proceso de aprender todos los aspectos de ser carpintero, y que la disciplina fue lo más relevante a la hora de adquirir todos los conocimientos.

«Llegamos súper jóvenes, de veinte años, a trabajar acá. Éramos muy estrictos, casi como un servicio militar. Pero todos los que pasamos por esa etapa, agradecemos eso, porque hoy tenemos la disciplina para poder asumir un trabajo responsablemente dentro de lo que ejecutamos nosotros en la restauración. O sea, somos bien precavidos en cada cosa y eso lo aprendimos con la misma gente con la que nos fuimos formando», agregó.

«Volver al conocimiento más ancestral de los viejos, que te puedan enseñar, que tengan esa capacidad también de entregarte el aprendizaje costó mucho»

La Asociación se formó hace tres años aproximadamente, donde José Luis comenzó con solo 22 carpinteros, pero hoy cada vez más se van involucrando más. Ya sea del mismo oficio, como también otros profesionales como arquitectos, ingenieros, que se unen a ellos como comité de apoyo.

El hecho de involucrar jóvenes que quieran seguir este oficio, también forma una parte muy importante de la Asociación, ya que funciona como una escuela. Este es uno de los objetivos principales según Catalán.

«Queremos poder mantener y hacer una escuela de oficio, una escuela verdadera, donde la gente esté. Donde podamos poner todo lo que nosotros sabemos, el conocimiento, prepararnos bien. Que ellos tengan una continuidad de trabajo», dijo.

«Además que sepan aprovechar las tecnologías que hoy día tenemos para poder mostrar un mejor trabajo, o hacerlo mucho mejor. Siempre uno aspira a más, a todo lo que tú puedas dar. Me gustaría que estén todos nivelados, que todos sepan hacer de todo», afirmó.

Respecto a la importancia que tiene preservar este oficio, y de por qué es necesario hacerlo, José Luis responde desde la vereda de que tener patrimonios de esta envergadura es lo que entrega la motivación y las ganas de trabajar en ello.

«Imagínate todo el nivel de patrimonio que tenemos localmente. Queremos que se pueda mantener, que se pueda hacer bien las cosas. Valorar también todo lo que te enseñaron los viejos, es también poder preservar eso. De cómo lo hacían ellos, y a veces con muchas menos herramientas de las que tenemos hoy día. Estamos recalcando el oficio más ancestral, los sistemas constructivos, las voluntades y todo. Incluyendo la unión de la gente», dijo.

«Nosotros vemos plasmado todo ese trabajo que hubo detrás en mantenerlo. Y todo intangible que hay detrás. Para poder entender todo esto, necesitas decir ‘mira en esa estructura hay todo un esfuerzo detrás’. Ellos lo lograron sin tener recursos, con puras voluntades. Y nosotros a veces nos ahogamos en un vaso de agua porque no podemos cambiar una tabla», recalcó.

«Valorar también todo lo que te enseñaron los viejos, es también poder preservar eso. De cómo lo hacían ellos, y a veces con muchas menos herramientas de las que tenemos hoy día»

Aquí entra la relevancia del trabajo de los carpinteros y la ayuda de la comunidad. Chiloé no sólo tiene 16 iglesias como monumento y patrimonio, sino que más de 70 que son cuidadas por las mismas personas de cada localidad. Cuando necesitan ayuda, acuden a la Asociación, pero no siempre el trabajo es sencillo, y los carpinteros pasan a cumplir un rol más que esencial en su restauración.

«En general ha sido una buena experiencia y nos hemos encontrado con comunidades super complicadas. De genio, de todo, que no están de acuerdo, entonces tienes que llegar a hacer un consenso, hacer que ellos se unan. Mostrarles un fin, que si ellos están así, distanciados, no van a lograr nada. Pero finalmente, la toma de decisiones la van a tener ellos, nosotros nunca interferimos ni generamos falsas expectativas. Solo los podemos asesorar», comenta Catalán.

«Nos ponemos de acuerdo, explicamos las condiciones en que nosotros trabajamos, que siempre tenemos que estar vinculados con ellos, que sean parte de nosotros en todo el proceso. Les pedimos que ellos nos puedan colaborar si es que pueden, con la bencina, o la alimentación o el alojamiento. Nosotros aportamos el tema de las herramientas y el conocimiento. De esa manera hemos ido trabajando con ellos, y depende de cada comunidad», expresó.

«Para poder entender todo esto, necesitas decir: mira en esa estructura hay todo un esfuerzo detrás. Ellos lo lograron sin tener recursos, con puras voluntades»

Dentro de las principales dificultades que enfrentan en los procesos de restauración y mantenimiento de las iglesias, u otros edificios patrimoniales, está el financiamiento y el uso de materiales de calidad, que soporten las condiciones climáticas de las islas. Frente a ello, muchas veces es la misma gente la que con ingenio y esfuerzo logran recolectar los medios necesarios.

«Todo pasa por lo económico, la disponibilidad que ellos tengan, de lo que puedan juntar o también darles ideas de cómo pueden lograr estos recursos. Por ejemplo en Quellón, se les dijo que podían hacer una campaña, y se llamaba “la campaña del trozo”. Dentro de un mes ya tenían la cantidad que requerían. Consiste en que cada familia aporta un trozo de madera, de cualquier especie nativa que ellos puedan colaborar. Y se llevan a un punto, donde llega un aserradero y dimensiona todo lo que necesita y así logras tener la madera sin pagar de más. Esto pasa por un tema de voluntad, depende de cada comunidad», explicó José Luis.

A pesar de las vicisitudes que se presentan en cada trabajo, José Luis está convencido de que la voluntad, el esfuerzo y el entusiasmo que tienen todos los carpinteros (y otros profesionales) permitirá que este oficio permanezca, y se vaya perfeccionando con el tiempo. Mientras que las comunidades, con los medios económicos o no, siempre serán los más preocupados de mantener edificios que marcan su historia y la del lugar donde aman vivir. Á

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One Reply to “ENTREVISTA”

  1. No és tan solo el respeto por sus
    ancestros lo que hace a un hombre continuar un oficio .
    Es la belleza perdurable que
    consigo lleva en el alma, que lo
    acerca a lo sagrado y lo comparte.
    Existirà nobleza más solidaria que
    entregar los conocimientos ?
    Se conjuga en la obra la admiración del observante por
    su autor, la prodigiosa naturaleza
    y sus frutos, el dominio del don
    en sagradas manos… el resultado,
    es lo que hace perdurable en la
    humanidad la virtud del hombre.

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