EDITORIAL

EDITORIAL

Entendiendo el actual paradigma que enfrenta lo patrimonial, es que han surgido una serie de categorías que nos ayudan a resolver –al menos de manera provisoria– la distinción polar entre lo que es y lo que no es patrimonio; hemos sido testigos de la aparición de diversas políticas que promueven la integración de su facción inmaterial al acervo cultural de una nación, con denominaciones como técnicas artesanales tradicionales o tesoro humano vivo, entre otras. Este nuevo enfoque nos invita a preguntarnos sobre el valor patrimonial que tienen ciertos quehaceres que hasta hoy se resisten a desaparecer. ¿Por qué en los últimos años, los oficios han tomado tanta relevancia en el campo del patrimonio?

Motivado por esta interrogante y usando como inspiración lo planteado por Sloterdijk sobre la intersección de esferas como la creación de nuevos y más complejos mundos compartidos1, el presente número busca revelar las realidades que surgen del encuentro, mediado por el tiempo, entre lo mundano y lo extraordinario, que da como origen a los oficios. Estos cruces se generan a partir de diversas dimensiones, como son una memoria compartida que provee de conocimientos que se traspasan y actualizan constantemente; un entorno que es fuente de recursos y también de formas de relacionarse con el mundo y con la cotidianeidad; y de una comunidad que logra conjugar dicha memoria con el entorno en que se desarrolla.

Los oficios encarnan un saber hacer, pero principalmente representan cosmovisiones, por lo que no pueden ser entendidos sin abordar también las complejidades de quien lo ejecuta y perpetúa, junto a aquellas propias de lo material que un oficio a veces demanda. La persona se convierte en soporte de un patrimonio tangible e intangible y, por tanto, abordar su contexto y cómo su rol muta desde el protagonismo hacia tal soporte, es fundamental para entender el porqué de un oficio y qué sentido tiene su continua repetición y traspaso. Esta triple dimensión de actor, acción y producto es lo que busca ponerse en tensión través de las siguientes páginas, dando cuenta de lo indisoluble de estos vínculos; ese pequeño y a veces tan tenue intersticio en que dichas esferas confluyen, es lo que podríamos denominar patrimonio cultural inmaterial.

En un sistema económico actual donde la globalización de los procesos productivos ha disuelto cada vez más el vínculo entre productor y producto, los oficios parecen resistir a esta lógica. Ello explica, en parte, la creciente valoración dentro del contexto global tanto de lo que se hace como de quien lo hace; sin embargo, creemos necesario insistir en no someterlos a miradas simplistas que los fijan en el tiempo y los aíslan –muchas veces de forma irremediable– de las dinámicas del presente, pues su maravillosa capacidad de adaptarse al contexto en el que se ejercen es la clave para su transmisión y pervivencia.

Con esto, Patrimonio y Oficios busca destacar actividades que, por sus cualidades tan particulares, transitan entre lo cotidiano y lo excepcional, pero que son fundamentalmente, sin distinguir su origen y a todas luces, verdaderos actos de amor. Á

por Equipo Álbum
ilustración por Camila Mancilla & Edward Rojas


1 Sloterdijk, P. (2014). Esferas III: Espumas. Esferología plural. Madrid: Ediciones Siruela.

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