ESCRITO

DESARROLLO, DETERIORO Y ELEMENTOS DE GESTIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL, URBANO Y ARQUITECTÓNICO DEL BARRIO PUERTO DE LA CIUDAD DE PUERTO MONTT ANTECEDENTES TERRITORIALES

Patricio Álvarez Rabié
Doctorando en Patrimonio, Sociedades y Espacios de Frontera. Universidad de Zaragoza, España.
Master en Mediación Cultural en los Museos. Universidad Roma Tre, Italia.
Licenciado en Antropología. Universidad Austral de Chile, Chile.
Zaragoza, España.

Fernando Arenas Prieto
Doctorando en Patrimonio Arquitectónico. Universidad Politécnica de Madrid, España.
Máster en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico. Universidad Politécnica de Madrid, España.
Arquitecto. Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Universidad Politécnica de Madrid, España.
Talavera de la Reina, España.

David García Diéz
Doctorando en Arquitectura. Universidad de Valladolid, España.
Máster en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico. Universidad Politécnica de Madrid, España.
Arquitecto. Universidad de Valladolid, España.
Puerto Varas, Chile.

Resumen
El sur de Chile ha sufrido significativas transformaciones socioculturales en las últimas tres décadas. Se han configurado estilos de vida que no dialogan con las tradiciones reconocibles del territorio. En Puerto Montt se ha asistido a una brutal desaparición de los referentes arquitectónicos de esta tradición, así como a un crecimiento urbano desmedido y unos cambios socioculturales perceptibles producto de las nuevas migraciones y prácticas económicas vinculadas. En este contexto, proponemos que el Barrio Puerto permite una lectura cultural, urbana y arquitectónica de la ciudad y el territorio, así como la posibilidad humana de aún reconocerse en él.

Palabras claves: patrimonio cultural, paisaje, urbanismo, arquitectura, gestión


Development, deterioration and management elements of the cultural, urban and architectural heritage of the barrio puerto of Puerto Montt

Abstract
The south of Chile has undergone significant socio-cultural transformations in the last three decades, configuring lifestyles that do not dialogue with the recognizable traditions of the territory. In Puerto Montt there has been a brutal disappearance of the architectural referents of this tradition, as well as a growth in disproportionate expansion and perceptible sociocultural changes resulting from the migrations and related economics practices. In this context, we propose that the Barrio Puerto allows a cultural, urban and architectural reading of the city and the territory, as well as the human possibility of still recognizing itself in it.

Key Words: cultural heritage, landscape, urbanism, architecture, management


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IMG Álvarez Rabié, P. (2015). Barrio Puerto, ciudad de Puerto Montt. Puerto Montt, Chile.

ANTECEDENTES TERRITORIALES

Por la simetría de su planta, Puerto Montt es una de las ciudades más bonitas de la República. Está formada por manzanas que tienen 50 metros en cuadro, con calles perfectamente rectas de veinte metros de ancho que llevan a cada lado veredas de dos metros. Los edificios […] Son de un estilo arquitectónico que halaga la mirada: las calles Varas, Cayenel, Urmeneta y […] Curicó, se hallan pobladas de construcciones […] Modeladas sobre las habitaciones europeas y allí están ubicados los almacenes, cafés, clubes, peluquerías y las principales industrias… (Enrique Espinoza, 1890).

La ciudad de Puerto Montt se emplaza sobre terrazas costeras fluvioglaciales, en la terminal de Chile continental, justo en el punto de fractura de la geografía en cientos de islas, canales y fiordos, y casi a la misma distancia de la Cordillera de los Andes y el Océano Pacífico. Climáticamente presenta el tipo templado lluvioso con un régimen pluviométrico que alcanza los 2.000 mm de lluvia anuales. El relieve presenta quebradas, laderas y zonas planas. El suelo está cubierto de bosques ombrófilos endémicos y se percibe el verde natural del paisaje en amplios sectores urbanos de difícil ocupación.

Su historia y su cultura han estado tradicionalmente ligadas al mar. Los estilos de vida del territorio, forjados desde algunos milenios mediante sucesivas adaptaciones socioculturales al entorno (cfr. Munita et al., 2011), se perciben en el construir y habitar de su gente, en la gastronomía, la religiosidad, los saberes, las tradiciones, todo marcado por el sincretismo cultural característico de esta zona, compuesto por rasgos culturales huilliches, españoles, chilotes y alemanes.

SITUACIÓN ESPACIAL DEL BARRIO

El Barrio se sitúa al Oeste del centro histórico de Puerto Montt. Conforma una especie de anfiteatro natural delimitado por laderas excepto en su vertiente sur. Está próximo a la Ruta 5, a Angelmó, al Terminal de Buses y a Varas, la principal calle comercial de la ciudad. Su superficie se estima en 102,9 hectáreas, el 2,26% de la superficie de la ciudad. Está conformada por unos 1.425 predios y 1.670 inmuebles inscritos, mientras su población alcanza unas 8.000 personas.

IMG 01 García Díez, D. (2016). Situación del Barrio Puerto en la ciudad de Puerto Montt. Puerto Montt, Chile.

ASPECTOS PAISAJÍSTICOS DEL BARRIO

A pesar de su gran irregularidad y numerosas pendientes, presenta un significativo número de viviendas que han sabido adaptarse, formal o informalmente a tales condiciones, conjugando la arquitectura y el carácter abrupto del paisaje.

La vegetación surge potente en los sectores no edificables, particularmente cuando se presentan pendientes altas y laderas de umbría, pero también ocupando patios y sitios abandonados y creciendo incluso sobre las techumbres de casas en estado de descuido.

Sus zonas más planas casi no superan los 10° de pendiente y sus altitudes no superan los 30 metros. Estas zonas conforman un eje norte-sur compuesto por lo que tradicionalmente se conoce como barrio Chorrillos-Miraflores o Puerto –el más densamente construido– y que corre vertebrado por las calles homónimas sobre una trama urbana regular. Hacia el sur, se desarrolla la planicie litoral, en su mayor parte artificial, producto de las obras de ampliación del puerto. Hacia el oeste, dirección Angelmó, una planicie litoral angosta flanqueada largamente por un escarpe de abundante cobertura vegetal que limita la urbanización y poblamiento a una vía y a una línea de construcciones correspondiente preferentemente a galpones (Li, 2016).

Topográficamente, se identifican cuatro grandes unidades; borde costero, con el puerto y Angelmó; llano, con pendientes poco pronunciadas, contiguo al anterior y favorables a la edificación; quebradas y pendientes pronunciadas, no favorable a la edificación; y una última, intermedia entre llanura y quebradas, con pendiente moderada y así, mayormente edificable.

Por su singularidad geográfica, el Barrio ofrece atributos paisajísticos destacados. Excluyendo lo edificado, que limita las condiciones locales de percepción, las características del relieve le permiten un gran potencial de visibilidad tanto propia como panorámica. Desde muchos sectores del Barrio es posible observar tanto el litoral más inmediato, como el entorno lejano, incluyendo la Cordillera de los Andes y los volcanes más sobresalientes de la zona.

Asimismo, desde el canal e isla Tenglo se le aprecia como un anfiteatro natural cubierto de un tramado de viviendas de tonalidades diversas, encaramadas en los cerros y rodeadas de manchas verdes, cuya arquitectura expresa muchos de los atributos que se han perdido en el resto de la ciudad.

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IMG 02 Álvarez Rabié, P. (2015). Vista desde el cerro Miramar: Isla Tenglo, el puerto y parte de la cuenca en la que se desarrolla el barrio. Puerto Montt, Chile.

CULTURA, URBANISMO Y ARQUITECTURA DEL BARRIO PUERTO

Angelmó como punto de atracción. Angelmó significó siempre para Puerto Montt un núcleo gravitacional de sus actividades económicas (Millar, 2013). Su ocupación temprana –de carácter espontáneo– y su posterior urbanización, reflejaron la necesidad de expansión de la ciudad ya a poco de ser fundada. Por otra parte, se ofrecía como caleta natural y como punto de llegada de gente desde Chiloé, Calbuco, costas del seno Reloncaví y de las islas cercanas (Durán, 2007). Era núcleo de comercio de actividades ligadas al mar: venta e intercambio de productos; punto de llegada y salida de la madera de alerce; eje comercial internacional de circulación de mercancías desde y hacia Argentina (Millar, 2013) y con el tiempo, bisagra de comunicaciones y transporte entre el norte y el sur de Chile. Además reflejaba –y refleja aún hoy– esos estilos de vida vinculados al mar, procesos migratorios, un singular vínculo rural-urbano, la irradiación cultural chilota; siendo además, el elemento central en la pintura de paisaje de Pacheco Altamirano o las fotografías de Kurt Grassau.

Nace el Barrio. Luego de fundada Puerto Montt en 1852, ocurren tres hechos significativos en el Barrio. Primero, se urbaniza y asienta gente en calle Pérez Rosales o camino Maullín-Las Quemas. Esto trajo consigo la parcelación de los terrenos aledaños y la instalación de comercio y viviendas en sus costados. Segundo, hacia 1890, el ingeniero de la Provincia de Llanquihue, Víctor Bordalí, traza y abre la calle Miramar, uniendo la primera terraza y calle Varas con el cerro homónimo. Sobre este –y reconociendo su vocación– diseña y construye un mirador y un espacio público de recreación (Sánchez, 2006). Tercero, hacia 1909 y dada la necesidad de conectividad alternativa al camino costero que regularmente se cortaba a causa de las altas mareas o los temporales, se abre calle Miraflores (Mansilla y Gallardo, 2016; Sánchez, 2006), la que unía el centro de la ciudad y Angelmó.

Esto suscitó la conformación de una sociedad entre los propietarios de los fundos que allí existían para parcelar y vender el terreno que serviría para la construcción del primer núcleo habitacional del Barrio, la población Rosa. Aunque posiblemente ya existiese un camino o servidumbre de paso tras el Miramar (Sánchez, 2006), es en este momento que comienza la ocupación efectiva de la cuenca geográfica conocida como Barrio Puerto, significando urbanísticamente para Puerto Montt una de las primeras expansiones –más allá del centro histórico– asociadas al desarrollo económico y vinculada a las numerosas actividades que se desarrollaban en Angelmó.

Segunda urbanización. En 1924 se construye la población Goecke. Para la misma fecha se produce una significativa migración a la ciudad, por lo que ésta eventualmente pudo servir de alojamiento para estos nuevos inmigrantes, lo que convertía al Barrio en lugar de acogida –y posterior asentamiento– de personas especialmente de origen rural. De ahí que socioculturalmente exprese de forma tan nítida elementos de la cultura bordemarina y portuaria característica del Sur: tradiciones, dinámicas, formas de ser, pensar y actuar; gastronomía; religiosidad; aspecto y uso a veces casi rural del espacio urbano, reflejado en la arquitectura y en la existencia de huertas y árboles frutales en los patios, la cría de gallinas, gansos y –hasta hace poco– cerdos.

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IMG 03 Álvarez Rabié, P. (2015). Derecha abajo. Casa Hornig, 1915. Diseño amansardado característico de las ciudades Puerto Mayor de Chile. Puerto Montt, Chile.

Si bien la primera urbanización se emplazaba sobre un llano, ésta debió sortear las dificultades de un terreno escarpado y separado geográficamente del llano por una quebrada. El problema se solucionaba con un diseño en espina de pez y calles sin salida al Suroeste, hacia la quebrada.

Se trata de la primera urbanización orgánica en el Barrio adaptada a los cerros y sus formas. Al terreno escarpado se le responde siempre con soluciones ingeniosas tanto en el diseño arquitectónico como en la traza urbana: taludes de canto rodado u hormigón armado; soberados que se convierten en bodegas o leñeras; escaleras de tierra, madera o cemento; huellas y senderos que comunican de un lado a otro de algún cerro; pasillos internos en medio de una manzana.

Consolidación del Barrio y formas urbanas. La continuidad de las ocupaciones alternadas entre cerro y llano van trazando una estructura urbana característicamente variada y heterogénea, valor que destaca las formas adaptativas que han debido operar constructores, arquitectos y urbanistas locales. En ésta se superponen y encuentran formas como traza pseudoregular bidireccional; eje de frente de manzana asimétrico y simétrico; forma de peine en el trazado de las calles y traza orgánica. Lo mismo ocurre con las manzanas, donde la topografía ha debido salvarse con manzanas cuadradas, rectangulares, pseudoregulares, irregulares. La forma y estructura de los predios por su parte responden a la misma dinámica: son regulares e irregulares; de loteo unitario; de fondo irregular y frente regular.

IMG 04 Arenas Prieto, F.; Toro Balbontín, D. (2016). Tipología de tramas urbanas en el Barrio Puerto. Santiago, Chile.

Para la década de 1930, se produce otra significativa oleada migratoria a Puerto Montt vinculada a la construcción del puerto industrial (Millar, 2013). Urbanísticamente, dicha obra supuso que el cerro Miramar –emblema verde de la ciudad y del Barrio– fuese desmontado a la mitad de su volumen para rellenar parte de la costanera y especialmente los terrenos que ocuparía la nueva infraestructura portuaria (Sánchez, 2012). Además de la losa, se construyen edificios de la Armada, plazas públicas y la línea férrea que uniría la estación de trenes –en el centro de la ciudad– y el puerto, en función del transporte de las mercancías que desde Puerto Montt partían hacia el Norte.

El Moderno local. Para la fecha, la arquitectura del Barrio presenta ya las características de la arquitectura traída desde Chiloé: volumen simple, estructura tipo cajón, techo a dos aguas y revestimiento en alerce. Otras agregan luego ya elementos europeos como fachadas simétricas, balcones, bow y bay window, lucarnas, mansardas y miradores.

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IMG 05 Álvarez Rabié, P. (2015). Derecha abajo. Casa Hornig, 1915. Diseño amansardado característico de las ciudades Puerto Mayor de Chile. Puerto Montt, Chile.

Se conforma así la mezcla característica entre tradiciones constructivas y arquitectónicas europeas y locales, que funde saberes y materiales nativos con los ornamentos y los diseños extranjeros, así como materialidades y el diseño interior local. En relación a esto último, Berg y Cherubini (2008) afirman que, en el contexto regional, la arquitectura popular se caracteriza principalmente por reinterpretar los valores formales de la arquitectura neoclásica, asumiendo en primera instancia el eclecticismo decimonónico y, posteriormente, el movimiento moderno.

Según Eliash y Moreno (1989), es entre 1930 y 1939 cuando se produce el proceso de gestación de la arquitectura moderna en Chile, la que se concretará a partir del gobierno de Aguirre Cerda y del terremoto de Chillán (1937). La evolución del Barrio y su entorno inmediato propondrá también estas nuevas propuestas constructivas.

Los primeros ejemplos en el Barrio corresponden a almacenes Bahamonde (1936) y la actual Escuela Municipal de Cultura (1939), emplazada a los pies del cerro Miramar y construida por la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales. En 1942, se inaugura la población Marina Mercante, en pleno corazón del Barrio y como conjunto habitacional destinado a los Oficiales de la institución homónima. A diferencia de otros ejemplos afines al Movimiento Moderno en Puerto Montt, éste se compone de viviendas adosadas con cubierta a dos aguas, sin huir de la morfología tradicional de casa con huerto trasero. La propuesta hace empeño en la unidad estilística a través de la homogeneidad material y cromática, resaltando esquinas con volúmenes sobresalientes, viseras, barandillas navales, ojos de buey y franjas horizontales de tonos más oscuros, reservando en las esquinas espacios comunes y comerciales de servicio a la comunidad. Posteriormente, se levantarían la Gobernación Marítima y la Aduana, construidas ambas en hormigón armado y con una clara estética racionalista.

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IMG 06 Álvarez Rabié, P. (2014). Población Marina Mercante, 1942. Diseño en estilo moderno con revestimiento en hormigón y detalles náuticos. Puerto Montt, Chile.

En líneas generales, la incorporación de la modernidad toma fuerza en la Región, la ciudad y también en el Barrio. En un llamativo gesto cultural, los carpinteros y constructores locales incorporan en sus casas los conceptos del nuevo estilo internacional. Es así que se levantan edificaciones de esquinas curvas con ventana; ojos de buey; cubiertas menos inclinadas y aparentemente planas; composición asimétrica en la fachada y soberados no habitables. No obstante, el elemento focal de este sincretismo es el cambio del revestimiento de hormigón armado por el de tejuela de alerce.

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IMG 07 Álvarez Rabié, P. (2015). Casa Agüero, 1944. Elemento sincrético entre líneas modernas y revestimiento en tejuela de alerce. Puerto Montt, Chile.

Así, estas nuevas construcciones aportan una nueva capa a la estratigrafía arquitectónica: primero, volumen simple tipo cajón y revestimientos en tejuela de alerce (Benavides et al., 1994); luego, una primera integración de estilos y técnicas que agregan elementos traídos por los primeros inmigrantes españoles y posteriormente alemanes (cfr. Cherubini, 2016) e ingleses; incorporación de líneas y materialidades propias del Movimiento Moderno y el sincretismo de mediados del siglo XX, que vuelve a operar la integración de estilos y técnicas representados esta vez por los conceptos propios de la modernidad y las materialidades y diseños interiores locales.

Del terremoto a las transformaciones del territorio. La década de 1960 comienza con el terremoto de Valdivia, por lo que se debe iniciar la reconstrucción de la también afectada ciudad de Puerto Montt. Parte de ésta supuso la construcción de la población Kennedy, llamada así en homenaje al presidente estadounidense que impulsó la ayuda económica tras el terremoto. El diseño –Premio Nacional de Arquitectura en 1987–pertenece a Mario Recordón y a Alberto Sartori, y viene a satisfacer las necesidades habitacionales de vivienda social obrera y de clase media (Vodanovic y Jacobsen, 2014). Siguiendo la línea del Movimiento Moderno, ésta se construye bajo los principios de funcionalidad y racionalidad formal, desarrollándose en base a distintos bloques de departamentos blancos monocromos y casas pareadas que repiten la misma orientación SO-NE, proponiendo un programa que mezcla vivienda con espacios comunitarios y comerciales.

Nueva economía. Luego, las políticas neoliberales de los ‘70 y ‘80; producirán las más radicales transformaciones socioculturales que la ciudad y el territorio hayan sufrido hasta ese entonces. La instalación definitiva de la salmonicultura industrial sobrecodifica no sólo las dinámicas económicas, hasta ese entonces más bien artesanales y vinculadas a la horticultura, la agricultura, la ganadería y la pesca, sino también los estilos de vida tradicionales de la zona (cfr. Fundación Superación de la Pobreza [FSP], 2016).

La actividad mercantil de la Marina también decae. En el Barrio comienza un progresivo deterioro arquitectónico y una pérdida de intensidad en sus dinámicas tradicionales vinculadas a Angelmó, a las migraciones campo-ciudad y a la cultura portuaria.

Síntesis. El Barrio representa parte de la memoria histórica, cultural, urbana y arquitectónica de la ciudad y es por ello que este estudio lo valora genéricamente: (1) En su carácter testimonial, en tanto permite varias lecturas posibles de la evolución de la ciudad, el territorio y el país; (2) en sus numerosos referentes y sincretismo arquitectónico, representativos de una cultura arquitectónica desaparecida en gran parte de la ciudad; (3) en su carácter paisajístico, por sus urbanizaciones, extensiones verdes y numerosos miradores naturales; (4) en su estratigrafía sociocultural, urbana y arquitectónica; (5) en su vínculo con la cultura tradicional del territorio y sus procesos migratorios, de asentamiento, de urbanismo y arquitectónicos.

Deterioro y proyecciones. Los últimos 30 años se han caracterizado por la paulatina desaparición de su patrimonio cultural inmueble y por las transformaciones paisajísticas que deterioran sus valores. Fenómenos característicos de degradación de su calidad paisajística se manifiestan, por ejemplo, en la confusión del conjunto arquitectónico que elimina elementos tradicionales y construye en estilos y/o materialidades inadecuadas al carácter del lugar; confusión en los usos del suelo que permiten la convivencia de elementos industriales rodeados de elementos habitacionales; detrimento del potencial de visibilidad por construcciones de alturas desescaladas; desaparición progresiva de los estilos de vida tradicionales y de su carácter portuario; baja en la calidad de vida debido a la pérdida de tranquilidad generada por el paso excesivo de tráfico rodado; inmuebles y sitios abandonados y en deterioro; ausencia o escasa presencia de espacios públicos de calidad, entre otros.

Estos hechos despertaron la toma de conciencia de la comunidad, la que, junto a la Municipalidad y la Secretaría Regional Ministerial de Vivienda y Urbanismo, y contando con el apoyo técnico de la Unidad de Geoinformación del Patrimonio del Centro Nacional de Conservación y Restauración, iniciaron –a finales de 2013– el expediente a adjuntar en la solicitud que finalmente se ingresó en el Consejo de Monumentos Nacionales, con el objetivo de declarar un sector del Barrio como Zona Típica.

Los instrumentos de planificación territorial vigentes, como el Plan Regulador Comunal (PRC) aprobado en el año 2009, consideran la protección de escasos elementos con interés patrimonial a través de la Ley General de Urbanismo y Construcciones. En el caso del área que nos ocupa, únicamente se encuentra declarada la Población Marina Mercante como Zona de Conservación Histórica (ZCH), no existiendo ejemplos de Inmuebles de Conservación Histórica (ICH) dentro del sector. Este bajo nivel de protección se pretende paliar con la inclusión de nuevos ICH y ZCH aprovechando la modificación del PRC, actualmente en elaboración.

Por último, el proceso para conseguir la declaratoria de Zona Típica no llega aún al resultado esperado, pero de darse, sería necesario –tal y como indica el Reglamento sobre Zonas Típicas o Pintorescas publicado en el Diario Oficial el 4 de febrero de 2017– que, más allá de la mera protección legal, se genere un diseño integrado y culturalmente adecuado para su gestión.

En este sentido, y, aunque parte del trabajo ya está hecho1, es necesario detener o revertir el proceso de deterioro identitario del Barrio. Para esto se requiere de un trabajo prospectivo capaz de respetar el pasado al tiempo de saber incorporar las inevitables transformaciones territoriales contemporáneas y que oriente su devenir, en palabras de Martínez de Pisón (Maderuelo, 2010), hacia situaciones armónicas, que permitan reconstituirlo en su trama identitaria; fundamentado en el reconocimiento de su carácter tradicional y actual y en la identificación de su funcionalidad sociocultural y económica; propuesto desde la valoración de su vocación, su calidad y su fragilidad como paisaje urbano y dirigido a plantearse objetivos de calidad genéricos y singulares, de conservación, restauración, mejora o protección, favorables a su puesta en valor y a la calidad de vida de sus habitantes. Á

N. de E.: Durante el proceso de revisión y publicación de este artículo, una zona del Barrio Puerto fue protegida con la declaratoria oficial como Zona Típica por parte del Consejo de Monumentos Nacionales, pasando a integrar el extenso grupo de las 141 –según datos del Consejo de Monumentos Nacionales a octubre de este año– Zonas Típicas y Pintorescas de Chile.

 

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NOTAS
1 En este sentido mencionar no sólo la elaboración del Expediente para solicitud de declaratoria como Zona Típica de un sector de 14,75 Ha., ingresado en el CMN con Nº 1411-17 el 2 de marzo de 2017, si no también lo realizado por el Programa Quiero Mi Barrio del MINVU, además de la existencia de importantes organizaciones vecinales.

REFERENCIAS
Benavides, J., Pizzi, M., y Valenzuela, M. P. (1994). Ciudades y arquitectura portuaria: Los puertos mayores del litoral chileno. Santiago, Chile: Editorial Universitaria, 1994.
Berg, L., y Cherubini G. P. (2008). Ocupación, Arquitectura y Paisaje: Región de Los Lagos. Santiago, Chile: Editorial Universitaria.
Cherubini, G. P. (2016). La escuela de carpinteros alemanes de Puerto Montt, su formación e influencia más allá de las fronteras. Santiago, Chile: Editorial Universitaria.
Durán, L. (2007). Relatos sobre el seno de Reloncaví. Puerto Montt, Chile: Imprenta Austral.
Eliash, H., y Moreno, M. (1989). Arquitectura y modernidad en Chile, 1925-1965. Una realidad múltiple. Santiago, Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile.
Fundación para la superación de la pobreza. (2016). Crisis del habitar insular. Representaciones, significados y sentimientos de los habitantes del mar interior de Chiloé sobre la crisis sociocultural y productiva de la isla, sus dinámicas presentes e imágenes de futuro. Puerto Montt, Chile: [s.n.]
Li, Wai Yan (2016). Caracterización y valoración de atributos arquitectónico-urbanas zona patrimonial barrio puerto, Puerto Montt. Informe de práctica profesional de la FAU- Universidad de Chile en el CNCR-DIBAM. Santiago, Chile.
Maderuelo, J. [dir.] (2010). Paisaje y Patrimonio. Centro de arte y naturaleza (CDAN), Huesca. Serie Pensar el Paisaje, Madrid, España, ABADA Editores.
Mansilla, F., y Gallardo, N. (2016). Puerto Montt desde el Barrio Puerto 1909-1942. Puerto Montt, Chile: Imprenta América.
Millar, S. (2013). El puerto y su historia. Puerto Montt, Chile: Empormontt.
Munita D., Álvarez R. y Mera, R. (2011). Los antiguos habitantes de la Provincia de Chiloé. Santiago, Chile: Consejo de Monumentos Nacionales.
Sánchez, C. [02 de Septiembre de 2006]. Los barrios de Puerto Montt. Link
____ . [28 de Julio de 2012]. Tablestacado de fierro. Link
Vodanovic, D., y Jacobsen, T. (2014). Guía de arquitectura moderna del sur de Chile. Vol. Región de Los Lagos. Santiago, Chile: Universidad San Sebastián.