RESEÑA LITERARIA

EL OFICIO DE LOS PAYADORES: DESARROLLO DE COMUNIDAD, IDENTIDAD Y PROFESIÓN DE LOS CULTORES CHILENOS DE LA ZONA CENTRAL, 1954-2000.

Autores: Marianne Rippes Salas
ISBN: 978-956-2444-13-2
Editorial: Ediciones Biblioteca Nacional
Páginas: 267

Esta publicación integra la Colección de Patrimonio Cultural Inmaterial de Ediciones Biblioteca Nacional, como parte del premio Fidel Sepúlveda Llanos, concurso que premia a tesis inéditas de investigación de postgrado que se vinculan a temáticas de patrimonio cultural inmaterial, la cultura tradicional y/o popular chilena.

En este libro, Marianne Rippes (licenciada y magíster en Historia UC) analiza el desarrollo de la comunidad artística de los payadores en la zona central de Chile durante la segunda mitad del siglo XX, en conjunto con la consecuente construcción de la identidad colectiva de este grupo humano. Junto a ambos procesos, se analizan otros dos fenómenos estrechamente relacionados: la profesionalización -definida por la autora como la forma en que los cultores entienden el oficio respecto a sus vidas- y el profesionalismo -entendido como el interés de los payadores por perfeccionar el oficio desde una perspectiva técnica-.

Para dicho análisis, la historiadora estructura su libro a partir de tres hitos que son claves en la comprensión de los procesos de cambio y continuidad experimentados por el oficio de la paya durante la segunda mitad del siglo XX: el primer Congreso de Poetas y Cantores Populares de Chile, realizado en el Salón de la Universidad de Chile en 1954; la primera presentación de la Agrupación Críspulo Gándara en 1980 y, por último, la fundación de la Asociación Gremial Nacional de Poetas Populares y Payadores de Chile (AGENPOCH) en 1992.

Cada uno de los hitos señalados marca el punto de inicio de los capítulos que conforman este libro, realizándose a partir de ellos una revisión del contexto histórico-cultural del período, imprescindible para comprender los cambios que se producen en el oficio de la paya durante los años estudiados. Así, por ejemplo, si el primer hito se vincula con el desarrollo e impulso de la música tradicional y su estudio en Chile a partir de los años 50, el segundo hito se refiere al contexto dictatorial, donde la comunidad de payadores se debió mover en una ambivalencia entre la restricción de la cultura popular y su posicionamiento como un canto contestario, y la inserción en lógicas neoliberales y de la cultura de masas. A través de este relato, las transformaciones que experimenta la comunidad de cultores se van entrelazando con temáticas que inciden directamente en éstos como su relación con otros mundos culturales, y la presencia y uso de las nuevas tecnologías y medios de comunicación.

Específicamente el texto se estructura en dos capítulos. En el primero Habitar es construir los autores desarrollan el proceso dialógico entre construcción y habitar que deviene en el uso de una batería de herramientas que sean pertinentes a un contexto territorial y cultural. El segundo desarrolla la definición de diez herramientas necesarias para la labor de tejueleo: hacha, azuela, macheta y combo, cuchillón tejuelero, corvina o trozadora, sierra a brazo, serruchos, escuadras y reglas, cepillo de madera y, por último, taladro.

Desde el estudio del patrimonio cultural inmaterial, esta investigación es relevante pues logra superar la visión esencialista que suele tenerse de la cultura popular tradicional, generalmente concebida desde lo rural, premoderno y estático. Por el contrario, Marianne Rippes logra exponer el oficio de la paya con sus complejidades y matices, entendiéndola como una expresión que, si bien mantiene sus características distintivas, es dinámica y responde a su contexto político, social y cultural (tal como se muestra a partir de cada uno de los hitos claves), logrando adaptarse a lógicas que pueden ser modernas, urbanas, masivas, etc. Esta mirada es especialmente necesaria en un oficio como el de la paya que, tal como explica la autora, ha sido mostrado en los medios de comunicación masivos desde la década de 1980 de una forma simplista y caricaturizada, como «un artista solista (…) con talante jocoso y basándose solamente en lo que sucedía en su entorno inmediato» (p. 251). 

Si bien la investigación se centra en el oficio de los payadores, creemos que es un enfoque que podría servir de inspiración para que otros tipos de expresiones del patrimonio cultural inmaterial sean comprendidos con la complejidad que se merecen. Como refiere la autora al finalizar su libro, al igual que cualquier práctica popular, «son muchos los hilos que conforman este tapiz complejo y multifacético» (p. 255). Á

reseña por Triana Sánchez Rubín

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